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Un dueño con negocios, propiedades e inversiones en Estados Unidos puede tener su CFO privado para proteger y cuidar lo que construyó, y que funcione mejor.

Para el dueño que habla español, con negocios, propiedades e inversiones en Estados Unidos.

Ese dueño puede vivir o no en Estados Unidos: su estatus migratorio no cambia nada —residente, ciudadano o no residente.

Del otro lado hay una sola persona, siempre la misma: un profesional calificado, ciudadano estadounidense, de máxima confianza. Su CFO privado.

Quién presta el servicio

Un ciudadano estadounidense con credenciales verificables, que puede ser la cara legal y operativa del dueño ante Estados Unidos.

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El dolor

Ya tiene contador, abogado, banco y broker. Cada uno hace bien su parte, y ninguno mira la del otro.

Lo que le falta no es otro profesional: es el que los dirige a todos. En una empresa ese puesto existe y se llama CFO. Acá está vacío, y lo termina cubriendo el dueño.

Vires ocupa ese puesto: alguien suyo, dedicado a él, que coordina lo financiero, lo legal y lo tecnológico de todo lo que construyó.

Y hay dos maneras de tenerlo. Sin cederle nada, coordinando y ejecutando mientras el dueño firma. O ocupando la posición —una titularidad, una representación, un trust— cuando hace falta que alguien de confianza esté ahí.

En las dos, el dueño sigue decidiendo. Lo que deja de ser obligatorio es que esté él para que las cosas pasen.

El resultado

Acá no hay nada que creer. Todo se comprueba.

Estas son las respuestas que el dueño tiene todos los días, sin tener que averiguar nada:

Ninguna de estas cosas es opinable: está hecha, o no está hecha. Y saberlo no le cuesta al dueño ni una llamada.

Cómo funciona

Todos ven lo que pasó. Nadie está mirando mientras pasa.

Vires no espera a que el problema aparezca: mira mientras las cosas pasan y se adelanta. El dueño decide; Vires coordina y ejecuta lo que decidió, y cada decisión le llega con la información ya ordenada, para que la tome sabiendo y no con lo que había a mano.

No es un trabajo que empieza y termina, y no hay un paquete que elegir: el servicio se arma sobre lo que este dueño tiene y sobre lo que le hace falta resolver. Lo que aparece, se resuelve.

Y una sola persona puede estar encima de todo porque no trabaja sola: detrás hay tecnología construida para su caso, que vigila, cruza y avisa sin descanso, con lo último que hay en inteligencia artificial.

Donde la tecnología no llega, llega ella. Y el dueño siempre trata con ella, nunca con un sistema.

Qué incluye

No es un menú de servicios: es todo lo que el puesto cubre. Cuánto hace falta lo define el dueño, y va cambiando — lo que hoy no necesita puede necesitarlo en tres años.

Representación y titularidad Alguien de confianza que firma, gestiona y —si el caso lo pide— figura por él ante Estados Unidos
Control Que lo que pasa en sus empresas sea lo que le cuentan que pasa
Patrimonio e inversiones Saber qué tiene y cuánto, con las entidades vivas y los seguros al día
Crecimiento y operaciones Comprar, vender, tomar un préstamo o recibir un inversor, con alguien que lo lleva hasta el cierre
Coordinación impositiva Impuestos hechos, pagados y guardados, aunque cambie el contador
Gestión bancaria Un solo interlocutor frente al banco, y respuesta cuando el banco pide
Trust Administration Trustee de un trust de Florida, cuando el vehículo corresponde

Antes de que exista servicio, los dos se conocen. El dueño conoce a la persona que va a ocupar el puesto —quién es, qué credenciales tiene, cómo trabaja—, y esa persona conoce el caso a fondo, que es la única manera de responder por él. De ahí en adelante todo se hace como fiduciario: siempre a favor del dueño, sin excepción.

Cómo se empieza